Ayer decidí borrar mis cuentras de Tuenti y Facebook. A pesar de que pudíera parecerles a algunos un ataque de rabia momentáneo, no es así. Lo llevaba meditando desde hace mucho tiempo ya. Las razones principales son la falta de intimidad y el gran egocentrismo que reina por estos lugares. Antes las fotos más íntimas o graciosas se las pasabas indiviualmente a tus amigos para reíros un rato, ahora se ha convertido en una competición de a ver quién sube más fotos borracho o dándose picos con sus amigas. Hemos convertido nuestras vidas en reality-shows, dejando que unas cámaras, por ahora de fotos pero quién sabe qué pasará dentro de unos años, nos capturen durante todos los momentos de nuestra vida y que los demás puedan husmear en ella.
Por supuesto, esos momentos suelen ser los momentos en los que te lo pasas bien, con los colegas, de juerga, en la playa… Nadie se hace fotos en la soledad de su habitación después de haber estado llorando todo el día por lo triste que siente su existencia o yendo a comprar la comida que acabarás cocinando mientras sudas a chorretones y maldices tener que comer. La vida virtual se ha convertido en una competición de quién tiene más fotos subidas, quién tiene más amigos, quién tiene más comentarios… Yo tengo amigos y comentarios de gente que me ve por la calle y apenas me hace un gesto con la cabeza, mientras que en tuenti me dejaba comentarios tales como: “tiaaaa cuanto tiempooo, q s de tu vida? tenemos q qdar un dia destos q siempre as sido una d mis mejores amigas y quero retomar la amistad bueno nos vemos jajaja chauu”. Y yo flipaba.
La intimidad ya no existe. Dejó de existir hace ya mucho tiempo, cuando los teléfonos móviles fueron asequibles para gran parte de la población y podías ser localizado por quien fuera a todas horas. A mí me sigue pareciendo una tremenda falta de educación estar charlando con alguien y que te deje la palabra en la boca para responder a una llamada de su amiga Pepita, con la que se queda media hora hablando sabiendo que tú sólo escuchas la mitad de la conversación. ¿Dónde ha quedado eso de “ahora no puedo hablar, luego te llamo”? Con las redes sociales pasa tres cuartos de los mismo. Tus “amigos” pueden, cuando les da la gana, entrar en tu intimidad, cotillear tus fotos y comentarios, y decirte de quedar a tal hora en tal sitio con un evento. Me parece mucho más personal que vayan a buscarte a tu casa, por sorpresa y te toquen al telefonillo y te digan “¿bajas?”. Había veces con que se encontraban con la desagradable sorpresa de que no estabas en casa y les tocaba volver solos a la suya mientras pensaban “si hubiera ido hace una hora como tenía pensado seguro que estaría en casa, jo”. Ahora debes dejar tus otros planes porque con una semana de antelación de medio-obligan a aceptar un evento y, si tienes otros planes o no te apetece ir, te echan en cara que tenías una semana para decirlo.
Por último, nunca llegas a saber qué pueden hacer con la información e imágenes de dejas en la red al alcance de todos. Los casos de cyber-bulling de multiplican; de hecho, aquí, en mi pequeño pueblo, se dio uno de los primeros, que acabó siendo un escándalo en las noticias cuando yo todavía iba al instituto. Además, por mucho que borres, la información queda allí. Me explico: acabo de entrar en facebook para comprobar que me habían borrado la cuenta y me han enviado un correo diciéndome “su cuenta ha sido reactivada”. Es decir, por mucho que la borre, sólo con meter mi correo y contraseña de nuevo, la cuenta se reactiva. ¿Qué nos indica eso? Que no nos borran de su base de datos, que simplemente nos guardan en un cajón esperando a que volvamos, sin eliminar todo lo que nosotros les hemos pedido que borren.
La intimidad, he dicho, ya no existe.





