
Hoy he decidido no madrugar. Me he levantado a las 10 y he salido a las 11 en punto para cojer el autobús. Mi nueva casa, compartida con otros dos estudiantes de la Universidad de Alicante, se encuentra en una urbanización. Para salir a la calle, paso por una zona con césped donde hay una piscina. Y allí, entre un grupo de gorriones que picoteaban la hierba, estaba el apaput. O abubilla, en castellano. Con la cresta de la cabeza levantada por completo.
Me he parado en seco al ver al pájaro y he intentado acercarme sutilmente pero a pocos pasos de alcanzarlo, ha huido. No pretendía nada en especial, sólo observarlo de cerca e intentar hacerle una foto con el móvil, pero no lo he conseguido. Tengo que comprarme una cámara de fotos. He ido hasta el autobús preguntándome cómo puede ser que hubiera una abubilla en la ciudad, en medio de una urbanización llena de obras, ruido y coches, mientras veía al ave volar de edificio en edificio con rumbo errático. Siempre había creído que sólo se podían encontrar en la naturaleza.




2 respuestas hasta el momento ↓
Ruth // Septiembre 22, 2009 a 6:59 pm |
Aquí en Elche también hay muchas en las zonas arboladas. Ahora es su época así que con un poco de suerte igual puedes hacerle la foto otro día.
Aníbal // Octubre 30, 2009 a 11:01 pm |
Si fuese un poeta oriental te diría que la abubilla es portadora de un mensaje celestial. Pero yo no soy oriental.