Enjoy the silence

Entradas de Febrero 2009

Pánico en el laboratorio

Febrero 25, 2009 · 2 comentarios

Todo comenzó con un inocente “¿nos cambiáis el sitio, si no os importa?”. Los dos ingenuos estudiantes, los cuales deben de ser las dos únicas personas en el mundo a los que les queda fatal una bata de científico, dato completamente innecesario por otra parte, aceptaron cándidamente sin saber lo que se les vendría encima. Si esto fuera una película de terror tendríamos ahora el primer susto, justo antes de los créditos, el que siempre resulta ser una broma o un sueño.

El asunto siguió con el derrame (¿accidental?) por parte del profesor de una leche que, por cierto, se podía masticar de lo asquerosa que estaba y, en consecuencia, de tener que repetir la práctica e ir retrasados respecto a su grupo. Allí comenzó la masacre. Unos jovenzuelos de los cuales no sé los nombres acapararon la bancada entera. “Todo lo que me den”, como decía Homer Simpson. El aparato para filtrar al vacío, las pipetas, los reactivos, el mechero Bunsen, la estufa… siempre que los corderitos desaliñados intentaban coger algo se daban cuenta que estaba siendo descaradamente acaparado por los demás.

Los marginados decidieron vengarse: esto ya no son unas prácticas, esto es una competición. Se miraron con decisión y sin decir una palabra supieron qué debían hacer. Pusieron la frente y los ojos lo más arrugados posible para mirar a sus compañeros y empezó la cuenta atrás. Tres, dos, uno… A ver quién roba más cosas al otro, quién sabotea más la práctica ajena, quién consigue esconder mejor los reactivos después de usarlos para que los compañeros, con los que no querrían compartir el pan precisamente, tardaran más en encontrarlos. “Profesor, ya hemos acabado”, “no, venga aquí, que llevamos esperando más rato”, “profesor, ¿nos podemos ir? Hemos terminado los primeros”. El ambiente se caldea. Y es sólo el segundo día de unas prácticas que durarán ocho, 32 horas en total de sabotaje absoluto y odio visceral por parte de 4 bandos diferentes. Alguien acabará con una lanceta en el ojo antes de que termine la primera semana.

Categorías: estudios · personal · relatos y similar

Los militares

Febrero 17, 2009 · Dejar un comentario

En esos días de fiebre que tuve la semana pasada llegué a dormir 24 horas seguidas. Y, por supuesto, soñé mucho. En uno de los sueños leía un relato corto que en los mundos oníricos tenía mucho sentido y me parecía perfecto pero al despertar lo escribí rápidamente para que no se me olvidara y cuando lo releí me di cuenta de que no lo entendía ni yo. Sin embargo, tiene algo que me hizo que lo guardara, es como una película de David Lynch: no la entiendes pero te gusta. Juzguen ustedes mismos e intenten adivinar de qué asignatura tuve prácticas esa semana. :P

—————–

Dos militares despiertan en medio de la nada. Uno de ellos se levanta y con tono calmado a pesar de no saber dónde se encuentra le dice a su compañero:
- ¿Estás bien? Levántate si puedes.
- No, no puedo. Ayúdame.

Tras varios intentos, el hombre que sí ha podido ponerse en pie concluye:
- ¿Cómo vas a poder levantarte si estás muerto?
El muerto entonces responde, con calma:
- ¿Cómo vas a poder levantarme tú a mí si tienes el cuerpo de una salamandra?
Y la cabeza del militar cae por la dificultad de aguantar tanto peso en un simple cuerpo de lagartija.

WikipediaWictionaryChambers (UK)Google imagesGoogle defineThe Free DictionaryJoin exampleWordNetGoogleUrban DictionaryAnswers.comrhymezone.comMerriam-Webster

Categorías: relatos y similar

Escritura automática

Febrero 6, 2009 · 2 comentarios

Sin trances ni médiums de por medio, he realizado un pequeño ejercicio de escritura automática que se contradice a sí mismo y que acaba por no tener apenas sentido pero que me ha servido para poder leer en palabras lo que siento y no sabía explicar(me). Por cierto, prometo intentar que pronto el blog vuelva a su temática de siempre, es decir, a ningún tema en particular pero evitando el egocentrismo semi-depresivo autobiográfico de las últimas entradas.

——-

Por suerte, por desgracia, el tiempo nos acaba poniendo a todos en nuestros sitio. Yo, como siempre, estática en el mío. El resto a saber qué hará. No me importa. Seguramente si no existieras esto habría sido una recaída de esas importantes, con todos los actos horribles supuestamente ya superados que ello implica. Pero, fíjate en mí, aquí estoy, hundida en un fango que apenas me deja respirar y del que es difícil librarse sin terminar manchando también a los demás pero intentando renacer. Odiando a todo y a todos pero con una nueva esperanza, como si lo hubiera comprendido todo al fin.

Cargar el peso del mundo sobre mis espaldas era absurdo: mis vértebras acaban hechas polvo, yo termino agotada y el mundo sigue sin poder salvarse. El mundo… se sostiene por él mismo, aunque mal.Puede sonar demasiado pretencioso pero allá ellos los que no me aprecien. No puedo obligarles a quererme si primero no me quiero yo. No les necesito, en realidad, nunca los he necesitado. Mi vida era mi soledad y pretender cambiar eso es de locos. Quizá es que las personas actuamos un poco al contrario que la energía: somos creados y destruidos, pero no cambiamos.

El problema debe ser mío. Como el chiste del borracho que va conduciendo por la autopista y grita: eh! vais todos en dirección contraria. En mi caso al querer actuar siempre bien y buscar el buen camino no me he dado cuenta de lo lejos que estoy de la senda que pretendía seguir. Hasta que llego a la maraña de bosques, me pierdo y comienzo a recapitular. Sólo sé que estoy perdida pero no en qué punto lo hice ni qué dirección tomar para encontrar de nuevo el camino. ¿Me quedo aquí y espero que alguien me encuentre? ¿Escojo una dirección al azar? Y si me encuentran, ¿quién me asegura que no están tan perdidos como yo?

En mi propia habitación me siento lejos de mi hogar. Como decían en aquella canción, ¿por qué el camino es tan confuso cuando sabemos que estamos cerca de casa? Y sentirte que no perteneces a ningún sitio es una de las peores sensaciones que podemos percibir. Siempre, esté con quien esté, siento que molesto. Me echo a un lado y evito hacer el menor ruido: si no saben que estoy aquí nadie se sentirá mal. Miento. La que se siente mal soy yo. Piensa un poco en ti de vez en cuando. Que les den, que les den a todos, deja de sacrificar tu felicidad por personas que sabes que no lo merecen. Lo peor de todo es que lo sabes, que te das cuenta de que es una tontería querer apreciarles y ayudarles cuando no están dando ni un duro por ti.

Búscate tu propio hogar lejos de esos perros de presa, deja que se destrocen entre ellos, no te rindas. Es fácil darle esos consejos cuando te los pide otra persona, pero ¿por qué no te los das a ti misma? Ahora estás haciéndolo pero no te harás caso. Ponte un disco de los Beatles, enchúfate un par de capítulos de Lost, escríbele un poema, haz lo que sea pero deja de darle vueltas a la cabeza, que te conozco. No vas a llegar a ningún sitio y el positivismo que podías tener al principio acabará por desaparecer.

Categorías: personal · reflexiones

Change of mind

Febrero 1, 2009 · 2 comentarios

A veces no se sabe qué decir, pero se escribe. No se sabe tampoco demasiado bien si por una misma, por otra persona o por todos, en general. Puedo recurrir a elementos exteriores, pero el medio ambiente no está muy a nuestro favor: llueve. Coges un autobús cuando a penas caen dos gotas y media y, cuando has llegado, el agua te llega por los tobillos. No lo hace, pero la sensación es parecida. Nimia cuando tienes alguien que está esperando tu llegada, lo que, por desgracia, raras veces ocurre.

Las pocas veces que sucede ejemplifican lo que es la subordinación de la naturaleza al hombre. Dicen que se consigue a través de la ciencia, que la técnica consigue poner el medio al servicio del hombre, pero lo cierto es que están bastante equivocados. Sólo somos superiores a ella cuando nos es indiferente. Y sólo nos puede ser indiferente cuando hay algo susceptible de ser sublime a nuestros ojos hasta el punto de convertirla en nada. En ese momento, nos da igual. Ya puede llover, nevar o destruirse el mundo. Hay algo superior. Y por fin se trata de algo humano.

Nuestra desgracia es que dura poco y la cotidianidad irrumpe en nuestras vidas demasiado pronto. Sin dejarnos saborear ese instante de dominación, fuerza y poder. Cuando regrese ya no lloverá. Y recordaré estos instante sin poder revivirlos nunca. Resulta paradójico: tan pronto nos sublimamos como volvemos a ser nada y nos hundimos en lo efímero de nuestra existencia.

Categorías: personal