Hoy toca entrada-tocho de reflexiones, las que más me gustan, aunque son de las que menos escribo porque me da un poco de pereza ordenar mis pensamientos en palabras.
Hace un tiempo hablé sobre los buenos defectos, los defectos que están bien considerados en la sociedad y que todos esgrimen orgullosos para calificarse. Hoy hablaré también de defectos, quizá no sea el peor, pero sí es el que más odio: la intolerancia, aunque a mí me gusta más llamarlo “mente estrecha”.
Se podría resumir todo lo que voy a decir con un “vive y deja vivir”. Este lema que algunos nos parece tan hippy deberíamos tenerlo en cuenta cada vez que nos topemos con alguien distinto a nuestro concepto de normalidad. Yo puedo llegar a entender que las personas mayores, que se han educado en otra época y con otros valores, sean más conservadoras y no vean con buenos ojos muchos de los cambios que se están produciendo en los últimos años, pero me estoy dando cuenta de que hay un número creciente de jóvenes que se han convertido en unos carcas y son extremadamente xenófobos, homófobos y demás palabras con esa terminación Yo más bien cambiaría el “fobo” por “miso”, porque no es miedo sino odio (irracional) lo que sienten.
Ayer escuché una conversación entre un grupo de personas sobre la polémica del velo islámico. Se burlaban y hacían chistes sobre el tema y soltaban cosas como “qué asco me dan” sólo porque actúan diferente. No comprendían que muchas de las mujeres musulmanas no son obligadas a llevar el famoso pañuelo, sino que lo llevan ellas por libre elección. Hay ocasiones en las que las chicas sí son forzadas a llevarlo por presión familiar, y eso me parece que es lo que se tendría que vigilar y evitar. El problema es que se quedan con el estereotipo y hablan sin conocer el tema. Yo reconozco que antes también creía que muchas lo hacían por obligación pero hablando con chicas musulmanas (algunas llevaban pañuelo, otras no, otras sólo de vez en cuando…) me di cuenta de que se suele llevar por elección personal (¡incluso a veces tiene más que ver con su concepto de estética que con la religión!). Si ellas se ven bien así, ¿por qué obligarlas a quitarles el pañuelo si ellas no quieren? ¡De ese modo seríamos nosotros los que estamos imponiendo algo! En estos casos nos miramos demasiado el ombligo y pecamos de etnocéntricos.
Mientras escuchaba esa conversación cogí el “20 minutos” que dan en la Universidad y me puse a leerlo. Llegué a una noticia que hablaba de una pareja de mujeres que había tenido 4 hijos (un par de gemelos cada una). Las cuatro líneas que ocupaba la noticia habrían quedado como una simpática anécdota si no fuera porque se incluyeron los comentarios que la gente había dejado en la versión on-line del periódico. Algunos, como es normal, felicitaban a las chicas por su cuádruple maternidad, pero otros se lamentaban por los niños sólo por el hecho de que fueran dos mujeres las que los iban a cuidar (y conociendo a la gente, seguro que hubo comentarios más fuertes en la web). Me acordé de las manifestaciones “por la familia” (en realidad, manifestaciones contra los homosexuales encubiertas) que se hicieron hace algunos años y de cómo a la gente se le llenaba la boca al decir que una pera y una manzana… no, espera, que dos peras… no, que tres mangos y medio kiwi…, vamos, que dos tíos no se podían casar. Y punto. Porque a ellos no les daba la gana. En cambio a esa gente no la he visto en manifestaciones contra la violéncia de género, contra los padres que pegan a sus hijos, contra pederastas o a favor de la igualdad. A estas personas en realidad no les importa la familia pero no soportan que algo que a ellos no les parece normal (pero tampoco les incumbe) sea aceptado por el resto de la gente.
Con esto no intento dar lecciones de moralidad a nadie, sólo necesitaba desahogarme por lo vivido ayer porque me ponen realmente de los nervios ese tipo de situaciones. Yo no me libro de los prejuicios ni de no comprender ciertas actitudes. Por ejemplo, yo soy atea hasta la médula y no comparto las creencias de los cristianos (o musulmanes, o hindúes, o lo que sea, pero esta religión es la que más conozco). Pienso que lo que ellos creen no tiene mucho sentido, no lo comprendo, pero lo respeto. Un cristiano lo será por las razones que sean y no soy quién para cuestionarle o discriminarlo mientras él también respete mis creencias (o mis no-creencias en este caso). Quién tiene razón y quién no, lo comprobaremos cuando estemos muertos. Yo espero no aparecer en un sitio calentito y gobernado por un señor con cuernos y rabo.




7 respuestas hasta el momento ↓
Ruth // Octubre 2, 2008 a 6:00 pm |
Yo alucino con el odio que llevan muchas personas por bandera y no esconderé que en ocasiones siento miedo porque odian muchas de las cosas que a mí me caracterizan. Parece que o estás con ellos, o estás contra ellos, y es imposible hacerles razonar.
Leithient // Octubre 2, 2008 a 10:19 pm |
Yo tengo una doble personalidad. Soy, al mismo tiempo, abierta e intolerante, aunque creo que no llego a tener mal fondo.
En los temas religiosos aborrezco las posturas extremas. Me parece, por un lado, aberrante cierto sector eclesiástico; pero igualmente aberrante me parece la gente que cae en la descalificación gratuita sin tener ni idea de nada. Sobre creencias no opino, porque a veces tengo fe, a veces siento indiferencia y a veces me atrevería a decir que no hay nada.
Y sobre la homosexualidad soy una contradicción ambulante. Como mujer que tiene un alto porcentaje de probabilidades de acabar con otra (:lol:), quiero tener hijos. Hijos en plan dos y dos, o dos y tres. Pero entiendo la postura de los que son reticentes a permitirlo por el «bien» de los niños. Todos sabemos lo hijos de puta que son éstos y, si a mí me torturaron por tener una madre separada (¡separada!), no quiero imaginarme cómo lo pasarán las primeras generaciones (está claro que luego todo será normal y no creo que vaya a ser motivo de burla durante mucho tiempo) cuando el niño venga con que tiene dos mamás o dos papás. No obstante, me inclino hacia la permisividad.
Lo que sí que no soporto es las parejas pornográficas o altaneras. Las primeras abundan por la universidad de Alicante y su definición viene a ser: chicas (no he visto a ninguna pareja de chicos) que se dan el lote entre facultades. Me parece desagradable verlo en parejas heterosexuales, ergo lo mismo me parece en parejas homosexuales. Y no lo entiendo, ¿por qué la gente no entiende que hay cosas que pertenecen al ámbito de la intimidad?
Las segundas son las que van de la mano y se te quedan mirando fijamente como esperando a que les digas algo. Muy bien, ya no os queman por ir así por la calle, me alegro, ¿pretendes que, además, te aplauda por tu valentía?
Lo mismo ahora le parezco a Vd. una intolerante, pero yo creo firmemente en que la libertad no debería implicar un atentado contra el decoro y la buena educación.
Y en el tema inmigrantes… tengo la desgracia de tener una hermana con un matrimonio frustrado y otra relación desastrosa con dos chicos argentinos, así que el racismo hacia Hispanoamérica está aquí a la orden del día. Y nadie se puede imaginar lo nerviosa que me pongo cuando escucho vomitar salvajadas sólo por haber tenido una mala experiencia. Horrible.
Irae // Octubre 5, 2008 a 11:24 am |
Ruth: es verdad. A mí me han llegado a despreciar por cosas tontísimas, da un poco de miedo que la gente tenga ese odio encima.
Leithient: no me pareces una intolerante. Hay cosas, como has dicho, que deben pertenecer a la intimidad, a mí también me molesta muchísimo tener a una parejita dándose el lote en mis narices porque no sé donde mirar xD
Y lo de la paternidad de los homosexuales creo que si la gente educara a sus hijos para que lo comprendieran no habría ningún problema.
Lo que no soporto es cuando dicen que los niños necesitan una figura materna (o paterna), que si no salen con carencias (claro, como todos los hijos de madres solteras, viudos/as, separados…). Como si los padres o las madres de esos niños no tuvieran herman@s, prim@s, padres o amig@s y esos niños no fueran a ver una persona del sexo contrario del de sus padres en su vida.
LEILA // Octubre 7, 2008 a 11:36 pm |
esta chido
El loco De la greña // Octubre 13, 2008 a 8:28 am |
Leithient:
Tu racismo hacia Hispanoamérica es completamente injustificado, por si no lo sabías, los argentinos tienen mala fama en toda América y no lo digo yo, lo dicen todos los países que no les agradan los argentino.
Por cierto, me incluyo, no me agradan los argentinos, sólo algunos, ya que como en todo, hay variedad.
Saludos.
P.D.: Soy MEXICANO.
Leith // Octubre 13, 2008 a 6:47 pm |
¿Mande? Hola, soy Coco, hoy vamos a explicarles la diferencia entre «ponerse enfermo al ver un hispnoamericano» y «ponerse enfermo al ver a la familia proferir salvajadas hacia los hispanoamericanos».
En el primer caso, lo que el sujeto experimenta se diagnostica como xenofobia; en el segundo vemos, por el contrario, que el sujeto está en contra del racismo: de ahí su malestar.
Lo de los argentinos me ha resultado curioso. Tienen mala fama en toda América, pero no lo digo yo. Lo digo yo y lo decimos todos aquellos a los que nos caen mal los argentinos. Eso sí, nuestro odio sí es completamente justificado porque… porque… ¿?
El loco de la greña // Octubre 25, 2008 a 7:44 am |
Sí, me excedí un poco…
Lo que en realidad quise decir es que la manera de ser que tienen los argentinos no es compatible de alguna forma con toda Hispoanoamérica, no sé si sea su falta de humildad (en algunos casos), o tanto chiste de argentinos que tenemos en México, pero es algo que tienen, no es odio, es algo que nos dice que no nos acerquemos a ell@s, no sé como explicarlo. Es casi como explicar el albur mexicano, no es tan fácil de comprender si no conoces la cultura de mexicana.
Otra cosa, antes de que se me olvide:
“Tienen mala fama en toda América, pero no lo digo yo. Lo digo yo y lo decimos todos aquellos a los que nos caen mal los argentinos.”
Es cierto, también debo revisar más detenidamente mi gramática. Lo que sucede es que en ocasiones escribo fragmentos repetidos y eso causa confusiones e incluso, en ocasiones yo mismo me confundo con lo que escribo justo cuando estoy expresando alguna idea y de pronto cambia el sentido de todo.
El fragmendo debía decir:
“Tienen mala fama en toda América, pero no lo digo yo, puedes corroborarlo en otros países”.
Si te ofendí te ofresco mis más sinceras disculpas porque probablemente hubo una mala interpretación… O una mala gramática¬¬. En cualquier caso lo siento.
SALUDOS.