Pues nada, hoy no tengo nada interesante que contar pero aquí estoy delante de la pantalla de un ordenador de la Universidad haciendo tiempo para que venga el autobús, ni siquiera puedo estudiar o hacer otra cosa porque me he dejado todos los apuntes en casa. Es una de las cosas que más me ponen de los nervios, sentir que estoy perdiendo el tiempo, que encima últimamente no es que me sobre demasiado. Por la tarde sólo tengo dos autobuses: uno a las siete y cuarto y otro a las nueve y cuarto, por lo que si pierdo el primero, como hoy (por unos míseros minutos) me toca quedarme aquí, sola, por supuesto, porque todo el mundo tiene autobuses a todas horas o directamente tienen coche.
Y luego, una hora más perdida en el viaje en autobús… llego a mi casa a las 10 y a estudiar todo lo que no he podido estudiar esta tarde por tener prácticas. ¡Qué vidorra nos pegamos los estudiantes! Y que se note la ironía de esta frase.




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